Juan Señor: “En un mundo de mentiras, ¿quién me va a contar la verdad? Ese es el valor de los medios”
Juan Señor, presidente de Innovation Media Consulting, participó en la última edición del FIPP World Media Congress, celebrado en Madrid del 13 al 15 de octubre, donde presentó el Innovation in Media World Report 2026/2027, un informe que analiza las principales tendencias y desafíos del sector editorial. Durante el encuentro, Coneqtia entrevistó a este experto para profundizar en el impacto de la inteligencia artificial en los medios de comunicación, las oportunidades que ofrece la tecnología para transformar las redacciones, el futuro del papel y la importancia de la credibilidad para la prensa profesional.
En el Congreso de FIPP ha presentado el último Innovation in Media World Report. ¿Por qué deberían consultarlo los profesionales del sector?
Creo que lo más importante es entender el momento histórico que estamos viviendo. A mí me gusta compararlo con la invención de la electricidad y con la Ilustración. Estamos ante una revolución tecnológica que ha creado una máquina de razonamiento capaz de responder a cualquier pregunta, pero también de interpretar, contrastar y ofrecer un entendimiento profundo de la información. Al mismo tiempo, se está democratizando el conocimiento humano.
Para los medios de comunicación, cuyo negocio consiste precisamente en comunicar, esto significa que cambia todo. Hay cosas que ya sabemos con certeza y otras que todavía tenemos que intentar entender. Lo primero que sabemos es que la inteligencia artificial no es una tendencia pasajera, sino un fenómeno universal que llegará a todas las edades y públicos. También sabemos que está provocando una caída del tráfico hacia los medios y de la circulación. Y, en tercer lugar, estas herramientas han permitido generar falsedades a escala industrial. Estamos viviendo una verdadera crisis de credibilidad artificial, en la que cada vez resulta más difícil distinguir qué es verdad y quién está detrás de la información.
¿Qué lugar ocupan los medios en este nuevo mundo digital?
En un mundo de mentiras, ¿quién me va a contar la verdad? Esa es la clave. Y nosotros, los medios de comunicación, tenemos la capacidad de hacerlo. Tenemos que asumir que los ciudadanos ya disponen de información. Lo que quieren saber es si esa información es verdadera y si pueden fiarse de ella. Ahí es donde los medios tienen un papel fundamental: verificar de manera independiente lo que se publica y ofrecer información en la que se pueda confiar.
¿Es especialmente importante esta función en el caso de la prensa profesional y especializada?
Por supuesto. Pero tengo una preocupación muy profunda, y es que estamos llegando a un momento en el que una parte de los medios se está convirtiendo en marketing. Lo vemos también en marcas profesionales y especializadas, que prácticamente han vendido su marca para que otros se promocionen a través de ella. Yo los llamo “egotoriales” en lugar de editoriales: contenidos en los que se paga para aparecer, para contar una historia o para conseguir una mención. Como en muchos casos se ha perdido parte del negocio tradicional, algunas publicaciones profesionales se han volcado en el marketing. Y eso es muy peligroso.
Por tanto, ¿cuál debe ser la apuesta de la prensa profesional?
Lo que tienen que hacer los medios profesionales, especialmente en el mundo de la inteligencia artificial, es apostar por la credibilidad, hacer periodismo independiente y verificar la información. Esa será su fortaleza y lo que permitirá que sean reconocidos como fuentes fiables por los sistemas de IA. Para ello, también es necesario reorganizar los equipos editoriales y contar las historias de una manera que facilite que estas herramientas encuentren y reconozcan nuestros contenidos.

Precisamente, durante su intervención habló de la necesidad de reorganizar las redacciones. ¿Cómo debería hacerse y qué papel tendría la inteligencia artificial?
La clave está en lo que nosotros llamamos “artículos y partículas”. Es decir, crear, a partir de un artículo, diferentes versiones multimedia de esa misma información. Y para eso la inteligencia artificial es maravillosa, siempre que se utilice con criterio editorial. Tú elaboras un artículo y puedes pedirle a la IA que genere un vídeo, una cronología, un glosario de términos, una comparativa o una versión en audio. Se trata de ofrecer al lector distintas formas de acceder y profundizar en una misma historia. Pero siempre tiene que intervenir una persona. Es el equipo editorial quien debe decidir qué contenidos tienen interés, cuáles se publican y cómo se presentan. Un buen ejemplo es Clarín, en Argentina, que incorpora estas “partículas” a sus artículos.
¿Qué está impidiendo que este modelo se extienda a más medios?
Ahora mismo hay mucha experimentación, pero faltan flujos de trabajo. La clave es integrar estas herramientas en el funcionamiento diario de las redacciones, de manera que el equipo editorial se plantee cómo puede desarrollar diferentes formatos a partir de cada historia. Cuando el lector llega a una noticia, podríamos ofrecerle distintas versiones, y todo eso se puede hacer hoy con inversiones relativamente pequeñas. Sin embargo, todavía me sorprende que haya medios que solo presentan la información en texto.
Otro de los temas abordados en el Congreso fue el futuro del papel, que empieza a concebirse como un producto de mayor valor. ¿Hacia dónde evoluciona el formato impreso?
Estamos viendo que la frecuencia de publicación está cambiando en todo el mundo. Los diarios se convierten en semanarios, los semanarios en quincenales, los mensuales en semestrales y algunas publicaciones incluso pasan a ser anuales. Pero no solo cambia la frecuencia, también el formato. Estamos entrando en una era de menos papel, pero de más calidad: publicaciones de mayor tamaño, mejores acabados y formatos más cuidados.
Durante muchos años hemos visto una tendencia hacia las revistas pequeñas, con menos páginas y formatos reducidos para ahorrar costes. Ahora estamos viendo lo contrario: hacer menos, pero hacerlo mejor. Publicaciones más grandes, con más calidad y un producto impreso que tenga valor por sí mismo. Esto se aprecia especialmente en revistas de consumo, moda o lujo, donde el papel se está convirtiendo en un objeto de colección.
¿Puede poner algún ejemplo de esta nueva forma de entender el producto impreso?
En el Congreso mencioné el caso de una revista de Hong Kong que incorpora una obra de arte en su interior. Seleccionan a un artista reconocido y producen una edición limitada de ejemplares, cada uno con una litografía firmada. La revista cuesta unos 25 euros, pero el comprador no está adquiriendo únicamente una publicación. Está comprando también una obra de arte firmada que solo tendrán pocos centenares de personas en el mundo y que incluso podría aumentar de valor con el tiempo. Ese es el cambio: el papel deja de ser simplemente un soporte para convertirse en un producto con valor propio.
A lo largo del Congreso se ha percibido optimismo respecto al futuro del sector, especialmente ante las posibilidades de la inteligencia artificial. ¿Comparte esa visión?
Sí, por varias razones. Hace un par de años parecía que habíamos tirado la toalla frente a las redes sociales. Muchas marcas habían volcado gran parte de su inversión publicitaria en plataformas como TikTok o Instagram. Pero creo que ya hemos pasado página de esa etapa y estamos entrando en otra. En este nuevo escenario, los medios tienen un valor enorme: su capacidad para ofrecer información fiable en un entorno en el que se crean informaciones, reputaciones e incluso identidades falsas a escala industrial. El público está saturado de información y llega un momento en el que ya no se fía de nada. Nuestro valor siempre ha sido contar la verdad. El periodismo consiste en buscar fuentes, contrastar y verificar la información antes de publicarla. Ese proceso es el mismo en un diario generalista que en las publicaciones profesionales que representa Coneqtia.
¿Cuál es entonces el principal riesgo para los medios profesionales en este nuevo escenario?
El mayor peligro es que vendan su credibilidad. Si una publicación profesional se convierte simplemente en una plataforma de marketing para sus propios anunciantes, pierde aquello que la hace valiosa. Hay que volver a contar las cosas como son. Y si algo va mal, hay que contarlo también, porque precisamente eso es lo que aporta credibilidad. Me preocupa que algunas marcas hayan perdido esa independencia. Si te has vendido, en un mundo donde la credibilidad escasea, pasas a formar parte del problema.


