Entrevista Guardianes de la Información Profesional. Carmen Moreno, directora de Balance Sociosanitario de la Dependencia y la Discapacidad

“Ser una ‘guardiana de la información profesional’ implica proteger el rigor frente al ruido, la profundidad frente a la superficialidad y el análisis frente a la opinión rápida”

Licenciada en Periodismo por la Universidad de Málaga, Carmen Moreno inició su trayectoria en prensa no diaria y medios especializados en ámbitos como la formación, la belleza o el deporte. Fue en una revista deportiva, al encargarse de las secciones de nutrición y salud vinculadas al deporte, donde descubrió su interés por el periodismo sanitario.

A partir de entonces, colaboró con publicaciones dirigidas a profesionales médicos y plataformas online centradas en salud, hasta incorporarse a una editorial especializada en revistas respaldadas por sociedades científicas de distintas especialidades sanitarias.
Desde hace 16 años forma parte de Grupo SENDA, donde ha continuado escribiendo sobre salud en Senior50 y ha desarrollado su trayectoria en el ámbito sociosanitario a través de Balance Sociosanitario, publicación que actualmente dirige. En total, acumula más de 20 años vinculada al periodismo especializado. En esta entrevista nos ofrece su visión de la profesión como “guardiana de la información profesional”.

¿Puedes contarnos brevemente cuál ha sido tu formación, cuántos años llevas vinculada al periodismo y cómo llegaste a especializarte en salud, bienestar y ámbito sociosanitario?

Estudié periodismo en la Universidad de Málaga. Durante la carrera ya hice alguna colaboración en prensa, radio y televisión. Pero cuando me licencié tuve la oportunidad de trabajar en prensa no diaria, y medios especializados en distintos ámbitos empresariales: formación, belleza y también deporte. En la revista deportiva, que era la principal cabecera de esta editorial, la mayoría de los periodistas habían trabajado en prensa deportiva y a mí no me interesaba mucho este tipo de periodismo, así que en esa publicación me encargué de las secciones de nutrición y salud, eso sí enfocadas al deporte. Y me fascinó el periodismo sanitario.

Durante este tiempo comencé también a colaborar con otras publicaciones dirigidas a profesionales médicos y en plataformas online que abordaban temas de salud, conscientes del aumento de su interés para la sociedad. Las dudas sobre salud se preguntaban a Google y crear contenidos de calidad era más necesario que nunca. En esos años acabé trabajando para una editorial que editaba revistas de salud. Estas publicaciones contaban con el respaldo de sociedades científicas de nutrición, pediatría, ginecología, geriatría, atención primaria, cardiología… Trabajar codo con codo con los expertos sanitarios en cada especialidad para dar contenido veraz y útil fue muy gratificante.
Y hace ya 16 años que me incorporé a Grupo SENDA. Aquí seguí escribiendo sobre salud en nuestra revista Senior50, pero también inicié mi andadura en el periodismo sociosanitario, con Balance Sociosanitario, publicación que ahora dirijo, y que está enfocada a profesionales sanitarios y sociosanitarios, que trabajan en la atención a las personas mayores y/o con dependencia y a personas con discapacidad. Llevo vinculada al periodismo especializado más de 20 años.

¿Qué tiene de especial para un periodista dedicarse a la información sanitaria y sociosanitaria?

Para mí resulta motivador saber que la información que estoy elaborando podría ser de ayuda a los lectores, a la sociedad. Los periodistas sanitarios o sociosanitarios tenemos acceso a información y fuentes de autoridad que puede ser relevante para el bienestar de las personas. Las noticias, reportajes o entrevistas que realizamos, en muchos casos van a dar respuesta a incertidumbres o provocar una reflexión que acabará repercutiendo en una toma de decisión. Y eso es especial, y también una gran responsabilidad.

¿Qué diferencia al periodismo especializado en salud y ámbito sociosanitario del periodismo generalista y qué papel crees que desempeñan los medios especializados como Balance Sociosanitario?

Lo que diferencia al periodismo especializado en salud y ámbito sociosanitario del periodismo generalista es el público objetivo al que se dirige, y por ende cómo se prepara la información, y desde qué perspectiva. Tener en cuenta quién te lee, mira o escucha es clave para plantearse las preguntas adecuadas y tratar de responder a sus necesidades informativas.

En cuanto a los periodistas generalistas y especializados, la brecha está en el criterio a la hora de abordar la información, la elección de las fuentes y la profundidad con la que puede tratarse un determinado tema. En Balance Sociosanitario, lo vimos muy claro durante la pandemia. Nosotros conocemos de cerca cómo trabaja el sector de las residencias y la atención a las personas mayores. Las informaciones que veíamos en medios generalistas eran puro sensacionalismo, no había profundidad, quedaban cuestiones importantes sin tratar, dando lugar a confusión.

El periodismo tiene que ser veraz e imparcial, pero para aplicar estos valores son necesarios el criterio y el conocimiento de un área. Ahora no hay tiempo para eso, a no ser que lleves años escribiendo sobre un mismo tema.

Vivimos en un contexto de sobreinformación, contenidos rápidos y ruido digital. ¿Cómo distingues hoy la información de calidad de la información superficial o poco contrastada?

Lo tenemos complicado. Quizá deberíamos empezar por no quedarnos únicamente con el titular de una noticia. Si nos llama la atención, si nos interesa, deberíamos seguir leyendo, siempre con una actitud crítica, y teniendo en cuenta quién emite esa información, incluso quién la comparte. Y, por supuesto, contrastar. Un mismo tema suele ser publicado en distintos medios, es recomendable escuchar, ver o leer a diferentes periodistas.

¿Qué riesgos conlleva para un sector profesional consumir información poco contrastada, especialmente cuando hablamos de salud, cuidados o servicios dirigidos a personas mayores?

Tanto para un sector profesional como para la sociedad, consumir información poco contrastada, desemboca en una estrechez de miras y en una polarización, que no permite tomar decisiones desde el análisis y con libertad.

¿Cómo ha cambiado la forma de trabajar de una periodista especializada con la digitalización de los medios?

El método y el compromiso debería ser el mismo. Pero sí ha cambiado el modo de contar las historias. Ahora disponemos de una gran variedad de canales, y cada uno tiene un lenguaje diferente a los que tenemos que adaptarnos. Hemos tenido que aprender a ser más versátiles. Luego, también hay un aspecto negativo en todo esto, y es la dictadura de los clics. A veces parece que lo más importante es llegar antes o conseguir más tráfico, cuando en el periodismo especializado lo esencial debería ser llegar mejor. Por suerte, en Balance Sociosanitario, primamos la información de calidad, el rigor y la utilidad para el sector por encima de los datos cuantitativos.

¿Qué oportunidades ofrecen hoy los nuevos formatos – vídeo, audio, redes sociales, newsletters o contenidos digitales- para acercar la información especializada a nuevas audiencias profesionales?

Los nuevos formatos ofrecen una oportunidad enorme para que la información especializada salga de sus círculos habituales y llegue a más profesionales, también a aquellos que quizá no acceden siempre a una revista, a una web sectorial o a un reportaje en profundidad.
El vídeo, el audio, las redes sociales o las newsletters permiten contar los temas desde otros lenguajes, con más agilidad, cercanía y capacidad de síntesis. Pero no creo que sustituyan al periodismo especializado, sino que lo complementan. Un buen reportaje, una entrevista o un análisis pueden ampliarse, resumirse o enriquecerse a través de estos canales, adaptando el mensaje a cada audiencia y a cada momento de consumo.

Además, formatos como el vídeo o el podcast aportan algo muy valioso: la presencia directa de las fuentes. Escuchar a un experto, ver a un profesional explicar su experiencia o conocer de primera mano la opinión de un representante del sector refuerza la credibilidad y acerca la información al lector, al oyente o al espectador.

Las redes sociales, por su parte, aportan inmediatez y conversación. Permiten detectar preocupaciones, compartir conocimiento y generar comunidad en torno a un sector. En el caso de Balance Sociosanitario, nos ayudan a dar visibilidad a un ámbito muy profesionalizado, pero que todavía necesita ser mejor conocido y reconocido.

El reto para los periodistas es aprender todos esos lenguajes sin perder el rigor. No todo vale por ser más rápido o breve. La oportunidad está en aprovechar cada formato para informar mejor, llegar más lejos y mantener intactos el criterio, la veracidad y el valor de la información profesional.

¿Cómo crees que puede afectar la inteligencia artificial al periodismo especializado?

Si aplicamos el sentido común, la inteligencia artificial puede ser una herramienta de apoyo para agilizar ciertos procesos. Pero el criterio, la perspectiva y las preguntas adecuadas las tenemos que seguir haciendo los periodistas.

¿Qué valores consideras que no deberían perder nunca los medios profesionales especializados?

Los medios profesionales especializados no debemos perder el valor del servicio público. Debemos informar, pero también contribuir al análisis y la reflexión para que los profesionales adquieran más competencias que permitan desarrollar y mejorar la sociedad.

Además, los medios especializados somos un punto de encuentro de profesionales interesados en los mismos temas e implicados en objetivos similares. Creamos red, que en muchos casos deriva en cooperación y colaboración. Y eso no lo podemos perder.

¿Qué significa para ti ser una “guardiana de la información profesional”?

Para mí significa asumir una responsabilidad. La información profesional no es solo contenido: es una herramienta que puede influir en decisiones empresariales, asistenciales, sanitarias, sociales o institucionales. Por eso, quienes trabajamos en medios especializados debemos cuidar mucho qué contamos, cómo lo contamos y desde qué fuentes lo hacemos.

Ser una “guardiana de la información profesional” implica proteger el rigor frente al ruido, la profundidad frente a la superficialidad y el análisis frente a la opinión rápida. También significa escuchar al sector, conocer sus necesidades, detectar los temas importantes y dar voz a quienes tienen conocimiento y experiencia para aportar valor.

En el ámbito sociosanitario, esta responsabilidad es aún mayor, porque hablamos de cuidados, de personas mayores, de dependencia, de discapacidad y de profesionales que trabajan en servicios esenciales. Informar bien contribuye a mejorar el sector, a generar reflexión y a tomar decisiones más conscientes.

No se trata de decidir qué debe pensar nadie, sino de ofrecer información fiable, contextualizada y útil para que los profesionales y el sector en su conjunto puedan formarse un criterio propio. Para mí, esa es una de las funciones más importantes del periodismo especializado.